Le président Joseph Kabila et son homologue rwandais, Paul Kagame, à l'occasion d'un sommet.

La República Democrática del Congo puede desarrollarse e ir a las elecciones sin el Kivu- Genocida del Pueblo Nande.

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Desde el 2 de octubre de 2014 se comete en Beni un genocidio contra el pueblo (Yira) Nande bajo la cobertura de una seudo rebelión, atribuida a « presuntos » ADF-NALU. A la fecha, más de 2.000 personas han sido masacradas con armas blancas o con armas de fuego.
En su carta abierta, dirigida al Presidente de la RDC, la sociedad civil, fuerzas vivas de Beni-ciudad, de Butembo, de Lubero, y de Beni-territorio denunciaban ya lo siguiente:

– Más de 1.116 personas (Nande) han sido salvajemente torturadas entre octubre de 2014 y mayo de 2016, o sea una media de 60 personas al mes, o de 2 personas al día;
– Más de 1.470 personas secuestradas, dadas por desaparecidas;
– Más de 1.750 casas incendiadas, a veces, con personas y bienes calcinados;
– Al menos 13 Centros de Salud incendiados, a veces con los enfermos y el personal sanitario en el interior;
– Más de 27 escuelas destruidas, otras abandonadas, otras ocupadas ya sea por desplazados o por grupos armados.

Los meses de octubre y noviembre de 2018 están marcados por ataques:

– El sábado 20/10/18, en los barrios Ngadi y Boikene de Beni se han registrado al menos 12 personas (a veces dicen que 14) muertas; mientras que al día siguiente 21/10/18, se contaba otro muerto en Paida. Tres días más tarde, o sea el 24/10/18, se registraba un muerto en Beni y 3 en Oïcha, con varios otros desaparecidos, 7 casas quemadas, y 2 vehículos incendiados en el barrio Bakaiko;
– El 15/11/18, Oïcha registraba aún 6 muertos y 12 casas quemadas;
– El último caso, en fecha no más lejana del domingo 21 de diciembre de 2018, cuando una incursión tuvo lugar en Cipriani, barrio al norte de la ciudad de Beni, por los que masacran a la población civil en la ciudad y en el territorio de Beni, ha causado la muerte de 5 personas y el pillaje de la Universidad Cristiana Bilingüe del Congo, UCBC.

En el mensaje hecho público en su última reunión del 20 al 22 de noviembre de 2018, los obispos de la CENCO han denunciado el asesinato de más de 2.000 personas. Después de este encuentro, se les han añadido otras víctimas.

LES INDICES D’UN PLAN D’EXTERMINATION DU PEUPLE NANDE

Estos hechos macabros han sido precedidos o seguidos por palabras de odio que muestran a las claras que se trata de un plan que se está realizando. Cuando son expresadas por gente que está en el poder estos términos toman un cariz inquietante:

1. En 2013, avant le début des massacres de Beni, Joseph Kabila se confie à un dignitaire du régime Tanzanien à Dar-es-Salam dont nous nous réservons de dévoiler l’identité par respect : « Nous avons un problème en RDC avec deux tribus, les Baluba et les Nande. Mais les plus durs et rusés sont les Nande. Ce sont eux qui bloquent souvent nos plans. Nous allons tout faire pour les anéantir ». De là, nous comprenons vite pourquoi aussitôt en 2014, les portes ont été grandement ouvertes pour déchaîner les massacres sur l’espace de Beni-Lubero en général et à Beni en particulier, cette partie du pays étant la référence et le principal fief du peuple Nande visé par ce verdict.

2. Descargándose siempre sobre los diputados Nande sobre el tema de las atrocidades cometidas contra los civiles en Beni, Joseph Kabila declaró también: « La República Democrática del Congo puede desarrollarse e ir a las elecciones sin el Kivu ». Y añadiendo sobre los mismos diputados: « En el Senegal hay un conflicto hace años, es la Casamance. Yo puedo hacer del Nord-Kivu una Casamance, tengo ese poder ». Lo que ocurre en el Nord-Kivu en general y en Beni en particular es pues querido y sabiamente orquestado.

3. En una reunión restringida con algunos ministros de estado en Kingakati dijo Joseph Kabila abiertamente: « Detesto a esos Banande (es decir, al pueblo Nande); se creen los más fuertes a causa de su comercio. Yo soy muy capaz de volverlos pobres ». Tales palabras está más que confirmadas sobre el terreno. Basta constatar cómo es espacio de Beni-Lubero es asfixiado por la inseguridad en los tramos de carretera (Butembo-Goma, Beni-Kasindi, Beni-Bunia), las masacres, los robos y secuestros por todas partes, tanto en la ciudad como en el campo, el incendio de casas, etc. Todos esos hechos tienen por finalidad reducir a la población Nande de Beni-Lubero al estado de esclavitud y servidumbre.

4. « Me pregunto por qué los Nande no quieren vivir con los demás, sobre todo con gentes que llegan donde ellos en busca de tierras cultivables; cuando ellos están por todas partes en la RDC », martillea Joseph Kabila a los notables Nande en Kinshasa. Este alegato es peligrosamente calumnioso en prejuicio del pueblo Nande. Ya que la realidad da testimonio de que la ciudad de Beni y todo el espacio de Beni-Lubero conocen desde años una armoniosa cohabitación de habitantes de todos los ámbitos del país. Beni y Butembo son ciudades cosmopolitas. Más de veinte comunidades diferentes conviven en Butembo, incluso si los Nande son allí mayoritarios. Además es lo mismo en todas las ciudades de la RDC que tienen en general una comunidad más o menos mayoritaria. De donde se deduce que « los otros », a los que hace alusión Joseph Kabila, son más bien los numerosos inmigrantes cuya transferencia organizó él hacia Beni y el Ituri para una misión de exterminio y de expulsión de los autóctonos, cuya denuncia de sus víctimas desaprueba. Conferir a los Nande todos los atributos negativos releva manifiestamente de una política de diablería y de mentira para justificar su genocidio.

5. Después del incendio de su casa en Musienene (en territorio Nande) por un cortocircuito eléctrico, según el portavoz de su gobierno, el señor Lambere Mende, Jose. ph Kabila amenazó a la comunidad Nande declarando: « Vuestros hijos quemaron mi casa en Musienene. ¿Y si ahora ordeno yo que lo hagan con todas vuestras casas en el ámbito de la RDC, diréis que yo soy el más malo? ». Vemos ahi un sentimiento plegado de xenofobia en cabeza de una alta personalidad que tiene la cualidad de ser el garante de la seguridad de nuestras instituciones. El presidente Kabila no sabría contener el rencor que mantiene contra el pueblo Nande, cuya exterminación anhela.

6. « Si quieren que termine el conflicto (la tragedia) de Beni, deben aceptar vivir con los demás ». Comprendan que esos « otros » no son en absoluto congoleños que llegan de otras regiones del país -ya que viven allí armoniosamente con los autóctonos desde hace muchos años- sino que son ocupantes extranjeros, en la ocurrencia ruandeses, que invaden Beni-Lubero y el Ituri con el apoyo del poder de Joseph Kabila. Actualmente es evidente que los ruandeses que ocupan Boga y Tshabi en el Ituri y una parte del territorio de Beni son los que han sido expulsados de Tanzania en tiempo del presidente Kikwete. Todas las autoridades político-administrativas, el aparato de la Defensa Nacional, y los servicios de Seguridad son movilizados para su protección y su éxito en las zonas diseñadas por ese plan de ocupación.
Otras expresiones similares han sido tenidas por el Jefe del Estado.

7. « Vosotros los Nande vais a tener que olvidar pronto los negocios, sobre todo el negocio del oro. Tendréis que elegir otras cosas, por ejemplo la agricultura ». Esta declaración es de Zoé Kabila, un hermano de Joseph Kabila, a los jóvenes comerciantes Nande que trafican con oro, con los que se cruzó en Dubai en 2013.

8. Recientemente, fue la esposa del Jefe del estado, Olive Lembe, quien, a través de los medios, se encaró con los Nande, bajo pretexto de que fueron ellos quienes quemaron la casa de su marido. Por una parte, el incendio de esa casa no resultó de una decisión de la comunidad, para que toda elle sea acusada como responsable. Por otra, cuántos campesino Nande han vista también arder sus casas, quemadas por esos « presuntos » ADF-NALU al servicio de los genocidas del pueblo Nande, sin la menor denuncia en su contra.
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Este 26 de diciembre de 2018, la comunidad Nande de Butembo y Beni se encuentra excluida por la CENI para participar en las elecciones presidenciales, legislativas y provinciales, reportadas al 30 de diciembre, bajo pretexto de amenaza de los ADF que masacran a la población, y de la epidemia del virus del Ébola, como si de aquí a una semana habría cambiado todo. De todas formas, el verdadero responsable de las masacres de Beni es, por supuesto, el poder local, en su calidad de mandatario principal y más aún de padrino. ¿Cómo, en efecto, se podrían poner de acuerdo los medios del estado con un ejército que mata a la población?

LA COMPLICIDAD DE CIERTOS ELEMENTOS DE LAS FARDC

Diferentes informes, tanto del GEC como los de la ONU, han mostrado siempre la implicación del ejército regular, en particular los elementos del ex-CNDP y del ex-M23; lo que no hizo sino confirmar las sospechas de la población en cuanto a la complicidad de quienes detentan el poder. Se organizaron a veces falsos procesos donde los sospechosos sólo fueron citados como testigos.
Tal implicación de las fuerzas regulares no puede hacerse por fuera de un plan bien pensado y conocido de los gobernantes, con miras a destruir al pueblo (Yira)Nande.
Las FARDC no impiden que los degolladores alcancen sus objetivos. Al contrario, les ceden sus posiciones, terrenos, material, y se transforman ellos mismos en ADF para pillar y matar en los barrios abandonados por la población, tal como se constata estos días en la comuna urbana de Ruwenzori, en la ciudad de Beni.

LA CALIFICACIÓN DE GENOCIDIO

A tenor del artículo 6º del Estatuto de Roma que instituye la CPI, « se entiende por crimen de genocidio cualquiera de los actos siguientes, cometidos con la intención de destruir, del todo o en parte, a un grupo nacional, étnico, racial, o religioso como tal:

a) Asesinato de miembros del grupo;
b) Grave daño a la integridad física o mental de miembros del grupo;
c) Sumisión intencional del grupo a condiciones de existencia que impliquen su destrucción física total o parcial;
d) Medidas que traten de bloquear los nacimientos en el seno del grupo;
e) Transferencia forzosa de niños de un grupo a otro.

El TPIR ha demostrado que no es necesario que la exterminación sea completa para que sea consumado el genocidio; basta con el inicio de ejecución de un plan, incluso ya con el primer caso ».

En su denuncia de las masacres de Beni, dirigida a Su Excelencia el Señor Secretario General de las Naciones Unidas, el 12 de octubre de 2016, las Fuerzas Vivas/Sociedad Civil de Butembo alertaban ya en estos términos:
« A pesar de la presencia masiva de las fuerzas armadas de la RDC y de la MONUSCO, sin olvidar la brigada de intervención, a pesar del desdoblamiento del comando de la operación « Usalama », la situación ha ido de mal en peor, y las víctimas son cada vez más numerosas. Lo más chocante es que numerosos informes, en especial el de los expertos de las Naciones Unidas, y el del Grupo de Estudios sobre el Congo, GEC, han encausado a diferentes elementos de las fuerzas armadas de la RDC en esas masacres, mientras que el discurso de los oficiales congoleños se contenta con repetir y acusar a los « presuntos ADF-NALU ». Las consecuencias inmediatas de este genocidio son desastrosas: creciente inseguridad, baja de la actividad agrícola a causa del abandono de los campos por los campesinos, inseguridad alimenticia, asfixia de la actividad económica y del comercio a causa de la inseguridad en los caminos, desplazamiento masivo de las poblaciones civiles, abandono escolar, destrucción de las estructuras sanitarias, etc. En resumen, los matones utilizan la hambruna contra las poblaciones civiles, lo que es contrario al derecho internacional humanitario ».

Los obispos de la provincia eclesiástica de Bukavu han denunciado igualmente ese genocidio. Ya en su mensaje « Pon orden en tu casa », dado en Kindu el 29 de mayo de 2016, la asamblea episcopal provincial de Bukavu expresaba así sus inquietudes: « Cada día los matones imaginan y ponen por obra prácticas cada vez más crueles… Como en una jungla, esos malhechores incendian las aldeas con toda impunidad, provocando el desplazamiento masivo de las poblaciones hacia las ciudades, donde quedan reducidas a la hambruna y a la miseria. Los criminales matan brutalmente con machetes, hachas, o cuchillos; algunas de sus víctimas quedan con la garganta cortada, numerosos niños con los brazos mutilados, mujeres encinta reventadas, y familias enteras decimadas. Esos son verdaderos actos genocidas, crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad ».

Las masacres son ataques no sólo contra integridad, sino contra la vida misma. Obligan a las poblaciones al desplazamiento forzado para apoderarse de sus territorios, lo que constituye una transferencia forzosa de las poblaciones civiles. El encarnizamiento contra las poblaciones Nande (inseguridad que hace imposible el comercio y la agricultura, la presión fiscal común para ahogar el comercio), son acciones que someten a los Nande a unas condiciones de vida que provocarán su destrucción como grupo étnico.
No podemos pedir pues nada menos que la condena de los autores, intelectuales y materiales, de este genocidio olvidado. Quienes detentan el poder y se callan se arriesgan a pasar por cómplices por su no asistencia a un grupo étnico en peligro.

Redacción BLO

©Beni-Lubero Online.

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