El mundo al revés en la RDC: el crimen de asesinato merece el premio de « héroe nacional »

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Floribert Chebeya, de l'ONG "La voix des sans voix"

Floribert Chebeya, de l’ONG « La voix des sans voix »

El pueblo congoleño y todos los activistas de derechos humanos del mundo están profundamente extrañados ante la lectura de la ordenanza presidencial Nº 17/006, del 16 de mayo de 2017, firmada por el Señor Joseph Kabila, llevando a la admisión a la orden nacional de los « Héros nationaux » (héroes nacionales) Lumumba-Kabila a ocho personalidades que han sostenido el régimen actual, a causa de la presencia en la lista de un criminal que toda la humanidad esperaba con impaciencia ver arrestado y juzgado.

Dicho crimianl se llama NUMBI BANZA NTAMBO John, el asesino del señor Floribert Chebeya Bahizire y de su chófer, el 2 de junio de 2010.

Chebeya es el fundador de la ONG de derecho humanos llamada « La voix des sans voix » (la voz de los que no tienen voz). Lo encontraron muerto en su coche en junio de 2010, al día siguiente de una invitación del general John Numbi, quien era entonces Inspector General de Policía de la ciudad de Kinshasa, y que lo había convocado a su oficina. En cuanto a su chófer, sigue desaparecido hasta la fecha.

El gobierno de Kinshasa hace todo lo posible para acallar los esfuerzos judiciales tratando de establecer la verdad sobre esa muerte. Las autoridades han despistado todas las investigaciones que pudiesen tener como objetivo ese doble asesinato, en el que las manos del poder gobernante, incluso del mismo Jefe del Estado, son de lo más visible.

En efecto, el policía Paul Mwilambwe, testigo ocular del horrible crimen, que describe claramente la escena de este asesinato, hace comprender profundamente cómo John Numbi y el Presidente Joseph Kabila son responsables de la muerte de estos inocentes, de modo que la elevación de John Numbi al rango de « héroe nacional » aparece hoy solamente como una injuria a la memoria de estas ilustres víctimas, y como un escupitajo a la dignidad de todo ciudadano congoleño, mediante un decreto de quien se llama « Presidente de la República ».

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Así tendrá el mundo una prueba más que le confirme que la República Democrática del Congo está dirigida por una red de criminales dispuestos siempre a burlarse de los derechos humanos. Proclamando a John Numbi « héroe nacional », Joseph Kabila pretende afirmar que todos los crímenes y masacres que se llevan a cabo en Beni, en el Kasaï, en el Tanganyka, en el Bajo-Congo, y en todas partes constituyen actos de heroísmo por excelencia por los que debiera ser aplaudido como « hombre de hierro ».

Quien todavía dude de tal cinismo haría bien en leer atentamente este testimonio del policía Paul Mwilambwe para descubrir lo que representan Numbi y Kabila en relación con la muerte de Chebeya, más allá de las apariencias. La interview realizada para este efecto por Stéphanie Braquehais, y publicada el 17/10/2012 en RFI, es muy edificante, así como la pueden ver abajo:

Paul Mwilambwe, ¿estaba usted encargado de la seguridad en la Inspección General de Policía el 1º de junio de 2010, día en que fue asesinado Floribert Chebeya? ¿Estaba usted mismo en la oficina ese día? ¿Qué fue lo que usted vio?

A partir de las 17 horas, mi amigo el mayor Christian Ngoy, que es el comandante del Batallón Simba, me llamó. Me dijo: « Vengo acompañado de un visitante de marca que va a encontrarse con el general Numbi ». Le dije entonces: « No, el general Numbi está ausente ». Respondió : « No, dentro de unos minutos va a llegar el general a la Inspección ». Llegó un señor a quien yo no conocía. Y en cuanto salió, la persona que se había presentado ante mí me dijo: « Me llamo Floribert Chebeya, secretario ejecutivo de « La Voix des sans-voix ».

¿Cuánto tiempo permaneció en su oficina?

A partir de las 19 horas y unos minutos, fue el Mayor Christian quien vino a recuperar a Chebeya a mi oficina. Primero se excusó ante él diciendo: « El Jefe se disculpa de no poderlo recibir aquí en su oficina. Prefiere recibirlo en su residencia privada ». Pero al salir de la recepción, Chebeya fue encapuchado.

¿Y usted cómo lo sabe?

Debajo de mi mesa de oficina hay una cámara de vigilancia que capta hasta 50 on100 metros hacia afuera. En cuanto hicieron el movimiento de atrapar a Chebeya, la cámara sonó. Al mirar la cámara, vi al Mayor Christian y a otros elementos de la policía encapuchar a Chebeya con bolsas Viva (ndlr: bolsas de plástico de la marca Viva). Luego empezaron a pegarlas con scotch. Eso me incitó a salir de la oficina y bajar a ver qué pasaba.

¿Fue entonces cuando llegó usted a la recepción?

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« Fue el Presidente de la República quien ha dado la orden… », dijo el testigo.

Yo no encontré a Chebeya en la recepción. Lo habían llevado directamente al hangar. Llamé al Mayor Christian y le pregunté para saber. Me dijo: « Señor, cállese la boca. Es una orden que viene de la Jerarquía ». Le hice aún otra pregunta: « ¿Quién le dio esa orden? » Me dijo por la primera vez: « Fue el Presidente de la República » Le pregunté: « Quien recibió la orden del Presidente de la República, por teléfono o cómo precisamente? ». Me dijo: « No, yo recibí la orden del Presidente por el canal del general Numbi ». Fue el general Numbi quien expresó la orden al mayor Christian. En cuanto él dio esa orden, le dijo al mayor Christian que venía del Presidente de la República. Eso es lo que el mayor Christian me contó. Primero llegó la orden: toda persona que acompañase a Chebeya, así fuese su hijo, su colega, su esposa, debe sufrir la misma suerte que Chebeya. Y me dijo: « Mire en el coche. Su chófer ya ha sido ejecutado ». Miré en el coche y vi un cuerpo sin vida. Y mientras yo hablaba con el mayor Christian, los policías estaban dedicados a estrangular a Chebeya.

¿Cuál fue su reacción?

Yo soy un oficial sin tropas, el mayor Christian es un oficial con tropas. Así que regresé a mi oficina pues sabía que las cámaras estaban registrando todo. Debía hacer un informe para la Jerarquía.

Usted vio desarrollarse un asesinato ante sus ojos. ¿Por qué no trató usted de salvar a esa persona?

No, ¿qué podía hacer yo en ese momento? Mi problema es hacer los informes para el jefe. Yo soy el comandante de seguridad. Yo veo los acontecimientos. El mayor Christian tiene policías bien armados. En ese momento no podía hacer otra cosa. Debía redactar un informe para el general Numbi. Después de esa operación, ya eran las 20 horas y unos minutos, la hora en que llegué a mi casa.

¿O se que fue unos días después del asesinato cuando Christian Ngoy se confió a usted?

Antes de los registros, me llamó a su habitación, pues vivimos en las mismas casas. Lo encontré llorando, y me dijo: « Me da pesar pues acabo de recibir otras órdenes del general Numbi: “antes de los registros, hay que ejecutar a tu amigo” ». Le pregunté: « ¿Fue el general quien le dio la orden de ese asesinato, ejecutar a Chebeya, por qué razones? ». Dijo: « No. Chebeya era un testigo molesto ». Me dijo: « Por dos cosas: la masacre de Bundu Dia Kongo; y la otra, el Sr. Chebeya había estado investigando sobre las masacres del Ecuador. Los agentes que hicieron esa operación son elementos del batallón Simba, dirigido por el mayor Christian. Esos batallones recibían las órdenes directamente del general Numbi ».

Y diez días después del asesinato lo secuestran a usted.

Cuando me arrestaron, me encapucharon y me llevaron a un destino desconocido. Cuando llegamos allá, me quitaron la capucha. Y me encontré en la residencia privada de un consejero del general Numbi: « Tú querrías traicionar al general Numbi ». Eso fue el 11, hasta el 13, domingo. Después de unos minutos, a las 14 horas, nos trajeron de comer. Yo vigilaba cada movimiento de los policías, salí y escalé el muro. Escapé.

Luego de estar nueve meses escondido en Kinshasa, decide usted entregarse a la justicia. Pero entonces lo llevan de nuevo para Lubumbashi. Consigue usted evadirse otra vez y salir del país. Lo han condenado a muerte por contumacia, por asesinato y asociación con malhechores. ¿Por qué da hoy testimonio?

Me condenaron ilegalmente. Yo estaba ante la justicia. La justicia debía liberarme. Pero la justicia prefirió hacerme desaparecer, ya que soy un testigo molesto en el caso del asunto de Chebeya. Es decir, soy un testigo molesto para el poder de Kinshasa, para el Presidente de la República, y para el general Numbi. En este momento ya no hay modo de regresar al país.

Jeanne KASHINDI

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