Kitshanga – Masisi, un árbol que tapa el bosque

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Hace ya muchos años que el Este de la República Democrática del Congo atrae la atención de la opinión pública del mundo a causa de los movimientos de rebelión que allí se han vuelto crónicos. Raras son las personas, sin embargo, que prestan suficiente atención a ciertos hechos específicos que le confieren al Nord-Kivu un aspecto aún más particular. Esto es cierto para esa provincia en general, desde Goma, su capital, hasta los lugares más recónditos y en distintos grados, constatando la concentración de esfuerzos de desarrollo en su seno, a pesar del contexto actual dominado por la inseguridad.

El caso de la zona de Kitshanga, en el territorio Masisi, es de naturaleza a incentivar aún más la curiosidad. Primer que todo los esfuerzos diplomáticos y humanitarios que se han intensificado allí estos días se muestran claramente más allá de hechos ordinarios, ya que la inestabilidad social reivindicada para justificarlos no es propia únicamente de esta zona, sino de casi la totalidad de los sitios del Nord-Kivu, desde Goma hasta Beni, pasando por Rutshuru y Lubero.

Varias visitas diplomáticas importantes a escala internacional a lo largo de estos últimos años

En el curso de estos últimos años la pequeña localidad de Kitshanga tuvo que recibir a muchas personalidades de alto rango a nivel mundial, entre otras:

– En agosto de 2009. La señora Hillary Clinton, esposa del ex-presidente americano Bill Clinton, entonces Secretaria de Estado americana, bajo el régimen de Obama, que le tocó visitar Kitshanga. La Sra. Clinton había justificado su misión por la preocupación del gobierno de su país a causa de la amplitud de la violencia y de las violaciones de mujeres en el Este de la RDC en general, y en el Nord-Kivu en particular.

– El 23 de febrero de 2016, mientras se abaten sobre Beni horribles masacres, el entonces Secretario General de la ONU, Sr. Ban Ki-Moon, acompañado de su adjunto encargado de las operaciones de mantenimiento de de la paz, Sr. Hervé Ladsous, ha efectuado una visita en profundidad a Kitshanga. Había elegido únicamente el campo de desplazados interno de esa localidad entre todos los otros campos disponibles a lo ancho del país para « palpar con sus dedos la situación humanitaria en la región del Este de la RDC », según se afirmó.

– Todavía en febrero de 2016, registró Kitshanga la visita del Nuncio Apostólico, representante de la Santa Sede en Kinshasa, Monseñor Luis Mariano Montemayor, quien había situado esta visita en el cuadro de la preocupación del Vaticano por « compartir con las poblaciones del Nord-Kivu y darse cuenta del trabajo de la Misión de la Organización de las Naciones Unidas por la estabilización del Congo (Monusco) ».

– El 26 de octubre de 2017 le tocó a la Sra. Nikki Haley, embajadora de los Estados Unidos en la ONU, desplazarse a Kitshanga. El motivo de esta venida es casi el mismo que el de los otros diplomáticos internacionales que la precedieron: dijo que « se acercaba a la cabecera de los desplazados de Kitshanga para informarse sobre su situación humanitaria ». Es una justificación aceptable, pero no de manera absoluta, ya que actualmente la situación humanitaria en la región de Beni, y también en la de Lubero, es mucho más catastrófica de lo que pudiera imaginarse en todas las demás zonas del Este de la RDC.

Más allá de la constatación de este flujo de visitas diplomáticas, lo que llama la atención de los observadores es sobre todo la concentración de inversiones en materia de desarrollo, privilegiando Kitshanga en relación con otras zonas de necesidad humanitaria. Kitshanga es identificada como zona prioritaria Nº 1 de estabilización, para la que los « fondos de coherencia para la estabilización » esperan desbloquear varios millones de dólares en nombre de la misión de estabilización. Es éste un proyecto en sí laudable. Sin embargo, queda por saber el porqué de este exceso de sensibilidad que concierne a Kitshanga, en un momento en que la catástrofe humanitaria, y los demás destrozos registrados en Beni durante tres años seguidos, o sea desde octubre de 2014 hasta la fecha, parecieran un hecho banal, que no atrae la mirada de ninguna organización, ni nacional ni internacional.

A justo título pues la atención de los observadores se siente atraída par la realidad diplomática arriba evocada. En efecto, en la evolución de los fenómenos que han transformado el Nord-Kivu en un polvorín durante estos últimos decenios, la localidad de Kitshanga, e incluso la colectividad de los Bashali, aparece en el centro de la preocupación de los principales actores de las rebeliones del Este de RDC. Ya que:

– Habrá que recordar que la rebelión del Congreso Nacional para la defensa del Pueblo, de Laurent Nkunda, CNDP, había elegido la zona de Kitshanga y de Kirolirwe para esconder su base.

– El Movimiento del 23 de Marzo, M23, ha nacido en la misma zona de Kitshanga, desde donde se declaró dicha rebelión. Si no hubiera sido por la potencia del fuego de las FARDC, el M23 habría dejado allí la base de su cuartel general por largo tiempo, o incluso definitivamente.

– La firme « esperanza » del presidente que tenía por objeto balcanizar el país eligió esa región alrededor de Kitshanga para apoderarse de los terrenos y del espacio, en detrimento de los pobres campesinos autóctonos que, despojados por este hecho de sus medios de subsistencia, son actualmente transformados en desplazados internos, de los que se oye hablar a través del territorio de Masisi.

– Por otra parte, ya en 1998-2003, la rebelión de la Junta Congoleña para la Democracia, RDC, rumiaba el proyecto de transformar excepcionalmente la ciudad de Kitshanga en una gran ciudad.

De modo que si, desde la época colonial la localidad de Kitshanga no podía igualar en nada el standing de progreso que presentaban otras aglomeraciones del territorio Masisi, como Masisi-centro, Mwesso, Sake, y Nyabiondo, ¿cómo justificar que Kitshanga haya conquistado su supremacía con relación a estas antiguas aglomeraciones, y sobre todo en un período constantemente turbio de estos 20 últimos años? He aquí pues una curiosidad que merecería las investigaciones apropiadas en este momento en que la política de balcanización del Este de la RDC se clarifica cada vez más por el esfuerzo de un Presidente que oculta mal su compromiso para concretizar en la R.D. del Congo lo que el Presidente Gorbatchev había hecho antes para la Unión Soviética.

Guyanne Kahindo Nseke
Goma

©Beni-Lubero Online.

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