Memorando de la sociedad civil de Beni-Lubero que pone al Consejo de Seguridad de la ONU ante un hecho consumado.

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MEMORANDO DE LA SOCIEDAD CIVIL AL CONSEJO DE SEGURIDAD DE LAS NACIONES UNIDAS CON OCASIÓN DEL PASO DE SU DELEGACIÓN POR BENI, EN FECHA DEL 13 DE NOVIEMBRE DE 2013

Para las Coordinaciones de la Sociedad Civil

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Société civile de Beni-Lubero en réunion
photo BLO, par Georges NOKO

Señor Presidente:

Con gran respeto, impregnado de profunda tristeza, osamos presentarnos ante su Alta Autoridad para denunciar las masacres de las poblaciones civiles en la ciudad y en los territorios de Beni y de Lubero, en la República Democrática del Congo, estado miembro de las Naciones Unidas.

Ante todo, quisiéramos agradecer a V. E. por los esfuerzos que realiza en el mundo, y en el Consejo de Seguridad, para que la paz y la seguridad reinen en todo el planeta, y que los pueblos puedan por fin gozar de los frutos de un desarrollo duradero. Saludamos el reciente paso por Beni de la delegación, compuesta por el Sr. Nuncio Apostólico en la República Democrática del Congo, S. E. Mons. LUIS MARIANO MONTEMAYOR, y el de su representante especial, el Sr. MAMAN SIDIKOU.

Le dirigimos el siguiente memorando, estructurado en el contexto de los trámites emprendidos ya, solicitando su implicación personal, porque las poblaciones del Este de la República Democrática del Congo, en particular las de los territorios de Beni y de Lubero, y de la ciudad de Beni, no se benefician en absoluto de las garantías esenciales de una vida humana digna.

El contexto

Desde el 2 de Octubre de 2014, las poblaciones civiles de Beni/ciudad y Beni/territorio se ven sometidas a masacres que se asimilan a un verdadero genocidio, perpetrado esencialmente con armas blancas (hachas, machetes, cuchillos, etc.), y a veces también con armas de fuego. Hombres, mujeres y niños son degollados como animales; mujeres encinta son reventadas, casas incendiadas (más de 1.800), incluyendo estructuras sanitarias y escolares. Alcanzan hoy a más de 1.350 el número de personas que han perecido en esas condiciones infrahumanas, bajo la fuerza de una violencia salvaje e increíble. Por otra parte, previamente a todos esos tristes sucesos, hay que señalar el secuestro y las desapariciones de más de 1.400 personas, entre ellas los tres sacerdotes de la parroquia de Mbau, el 19 de Octubre de 2012, y el Doctor Mukungoma, y cantidad de campesinos.

Las ciudades de Beni y de Butembo, igual que las aglomeraciones de los territorios de Beni y de Lubero, están actualmente en vías de quedar cortadas del resto del mundo, a causa de la inseguridad de las carreteras. Los tramos Butembo-Goma, Beni-Bunia, y Kasindi-Beni, y en particular las partes del Parque Nacional de los Virunga, se convirtieron en verdaderos mataderos. Los vehículos (más de 17) que transportan personas y bienes son regularmente incendiados.

Esas matanzas y masacres tienen lugar en un contexto subregional muy complejo. En efecto, después del genocidio entre ruandeses en 1994, la Comunidad Internacional no ha conseguido gestionar eficazmente los movimientos de poblaciones, y las bandas armadas que se han multiplicado al Este de la República Democrática del Congo. A los FDLR (Fuerzas Democráticas para la Liberación de Ruanda), y a los refugiados ruandeses, se han añadido los desplazados internos cada vez más numerosos. Todavía ahora, son los refugiados ruandeses, recientemente expulsados de Tanzania, los que vienen a aumentar el número ya espantoso de personas sin albergue, sin que se sepa bajo qué procedimiento han conseguido la nacionalidad congoleña. Aun suponiendo que hayan conseguido fraudulentamente dicha nacionalidad, hay que preguntarse con qué objetivo. Como si eso no bastase para volver explosivo el clima, en el momento en que le presentamos este memorando, son presuntos Sur-sudaneses los que llegan a la provincia del Nord-Kivu. En eses sucesivas oleadas de refugiados que llegan a la RDC, hay numerosos antiguos militares, sea de Ruanda, sea del Sur-Sudán, y quizá pronto también de Uganda. Bajo el pretexto de que hay ya, en el valle del Semuliki, rebeldes que se prepararían a atacar su país, el presidente ugandés justificaría así el envío de tropas a la RDC. Las mismas causas produciendo los mismos efectos, no habría que extrañarse pues de que en el futuro oleadas sucesivas de refugiados susciten nuevos conflictos en la Sub-región.

En esta dramática situación humanitaria, la explotación y el comercio ilegal de los recursos naturales y de los productos agrícolas contribuyen al aumento de la criminalidad; el comercio de la madera y del cacao, la explotación de los « minerales de sangre » del valle del río Semuliki, el apetito de las multinacionales por el petróleo no son por poca cosa en esta cultura de la muerte que se instala en el territorio de Beni. Todo esto constituye el nudo de la economía de guerra, verdadera razón de la perpetua crisis de la Sub-región de los Grandes Lagos.

Por otra parte, hay que señalar una aceleración de la islamización de la región, a causa del proselitismo de ciertas tropas de la ONU en la MONUSCO cuyo papel, a los ojos de la población, reviste una ambigüedad ante las matanzas que atacan en Beni/ciudad y en Beni/territorio. No hay que excluir que ciertos elementos estén de connivencia con los matones. Eso explica que más de una vez se haya oído a la población reclamar la salida de la MONUSCO.

A pesar de la presencia masiva de las Fuerzas Armadas de la RDC y de la MONUSCO, sin olvidar la Brigada de Intervención con su logística considerable, y a pesar del desdoblamiento del comando de operación « Usalama », la situación va de mal en peor, y las víctimas son cada vez más numerosas. Y lo más chocante es que numerosos informes, sobre todo el de los expertos de las Naciones Unidas, y el del Grupo de Estudios sobre el Congo (GEC), han puesto en causa a elementos de las Fuerzas Armadas de la RDC en las masacres, siendo así que el discurso de los oficiales congoleños se contenta con repetir la acusación de los « presuntos ADF-NALU ».

Las consecuencias inmediatas de este genocidio son desastrosas: creciente inseguridad, baja de la actividad agrícola a causa del abandono de los campos por los campesinos, inseguridad alimenticia, asfixia de la actividad económica y del comercio a causa de la inseguridad en las carreteras, desplazamiento masivo de poblaciones civiles, abandono escolar, destrucción de las estructuras sanitarias, etc. Total, que los matones utilizan la hambruna contra las poblaciones civiles, lo que es contrario al Derecho Internacional Humanitario.

Trámites anteriores

Para evitar ser cómplices de esta situación por un « silencio vergonzoso », denunciado por el Santo Padre el Papa Francisco, la sociedad civil de los territorios de Beni y de Lubero, y de las ciudades de Beni y de Butembo, han dirigido, el 14 de Mayo de 2016, una « carta abierta » al Jefe del Estado congoleño para solicitar el retiro de las tropas, de las que numerosos elementos provienen, por efectos de la mezcolanza, de antiguos movimientos rebeldes, implicados antes en atrocidades contra la población.

Las fuerzas vivas han organizado tres días de duelo, del 18 al 20 de Mayo de 2016, para alertar a la opinión pública, tanto nacional como internacional, de la extrema gravedad de la situación de seguridad en Beni y sus alrededores. Anunciaron también el desbrozamiento del Parque Nacional de los Virunga, consagrado como patrimonio mundial por la UNESCO, ya que ese parque se convirtió en un escondite de los grupos armados. Desafortunadamente, el Consejo de Seguridad de las naciones Unidas se ilustra por una mirada pasiva frente a ese genocidio.

En Mayo de 2015, los obispos de la provincia eclesiástica del Kivu han escrito para denunciar la incapacidad, sino la complicidad, de los dirigentes congoleños, y solicitar mayor compromiso para erradicar esas masacres, que no habían dudado en calificar como de « verdaderos actos de genocidio, crímenes de guerra, y crímenes contra la humanidad ».

El Parlamento Europeo, en su resolución del 23 de Junio de 2016 (2016/2770/RSP), ha exigido la apertura de una encuesta internacional neutra para dar luz y establecer las responsabilidades en la tragedia de Beni. A pesar de todas esas laudables iniciativas, el genocidio de Beni continúa, y la población se considera abandonada y entregada a sus verdugos, como en una arena cuyos espectadores son los miembros de la Comunidad, tanto nacional que Internacional. Eso crea un sentimiento de autodefensa en algunos ciudadanos, ya que la concatenación es desconocida, y tememos eventuales desastres en los que podría degenerar esta situación. Mientras que el pueblo perece, los dirigentes se encierran en una lucha por la conservación o la conquista del poder, con fines de interés personal o partisanos. Obnubilados por las ganancias ligadas al poder, nuestros políticos han perdido el sentido del interés general.

Observando el comportamiento de nuestros políticos, incluso durante el reciente diálogo nacional, parecen complacerse en una lógica de podredumbre y de confrontación, sabiamente preparada, y que a su término se puede volver apocalíptica para el país y para toda la Sub-región de los Grandes Lagos. La mayoría parece contar sobre las fuerzas de seguridad (ejército, policía, y ANR), cada vez más comprometidas, en la medida en que se acerca el término del segundo y último mandato del actual Jefe del Estado, mientras que la oposición parece contar mejor con la presión en las calles. Es de temer que, en tal situación, cada campo agudizará su verborrea para echar sobre el otro la responsabilidad de la sangre que corre el riesgo de regarse en este país, martirizado ya con más de 6 millones de muertos, desde 1996. Es urgente liberar al pueblo congoleño de tal lógica mortífera y de un contexto sub-regional macabro.

Nuestra demanda

Teniendo en cuenta todo lo que precede, nosotros, fuerzas vivas y miembros de la sociedad civil de las ciudades de Butembo y de Beni, y de los territorios de Beni y de Lubero, quisiéramos solicitar de su parte una implicación personal para el retorno de la paz y de la seguridad en la región de Beni y sus alrededores.
Solicitamos pues:

Su compromiso para incitar a la justicia internacional, en particular a la CPI, a proceder urgentemente a una encuesta internacional independiente para identificar y castigar a los autores intelectuales y materiales de esos crímenes;

Su apoyo al diálogo entre el gobierno ruandés, de una parte, y las FDLR y los refugiados ruandeses en la región, de la otra;

Una cumbre internacional especial para Beni, a ejemplo de las de Libia, Siria, Somalia, Nigeria…

El cambio de la estrategia de acción de la Brigada de Intervención de la MONUSCO a una fuerza del tipo Artemis, adaptada al modo de operar del enemigo;

Su compromiso para tomar las medidas de sanciones contra Ruanda y Uganda, que continúan sosteniendo los grupos armados que masacran a la población de la región;

Presionar a los dirigentes congoleños y apoyar con medios financieros para que las elecciones tengan lugar antes del 2018.

Agradeciendo la atención que se digne Usted conceder a la presente, le suplicamos, Excelentísimo Señor Secretario General, acepte las expresiones de nuestra más alta consideración.

Dado en Beni, el 13 de Noviembre de 2016

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