¡¡¡Ojo !!! RDC: La fábrica de un Estado de emergencia a precio de la sangre de los ciudadanos.

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La impresión sobre los acontecimientos trágicos de estos últimos días entre Kamango y Mbau, manifiesta amargamente que lo que acaba de pasar nuevamente en Beni (hablando de ciudad y de territorio) puede ser más peligroso que lo que ocurrió entre 2014 y 2016, e incluso, lo que está sucediendo ahora.

Había que recordar que después de los episodios difíciles que se descargaron sobre los territorios de Beni-Lubero, el foco fue dirigido durante bastante tiempo hacia la región de Kasai. Pero ahora el monstruo ha vuelto a planear une vez más sobre Beni que vuelve a ser víctima de masacres con la misma ponderación de tono que antes.

Ha aquí una cronología comprensiva de los últimos acontecimientos:

1. Jueves, día 5 de octubre de 2017.

El general Mayor Mukutu Kiyana, auditor general del FARDC y oficial del ministerio público en el juicio de los presuntos ADF, anunció al consejo urbano de seguridad que “las señales del posible ataque de la ciudad de Beni vienen marcando el rojo”. Eso es lo que viene precisado en su comunicado: “las milicias Mai-Mai se están preparando para una ataque en la ciudad”. Después de la matanza del día 7 de octubre de 2017, se puede entender bastante que tal discurso es una estrategia de preparación de los espíritus a vivir la desgracia que los poderosos acaban de decidir contra los inocentes de Kamango.

2. Viernes, día 6 de octubre de 2017

En un comunicado titulado «alerta a las autoridades competentes», Monseñor Melchisédech Sikuli, Obispo de Butembo-Beni, da el informe sobre las implicaciones del FARDC en los actos criminales de los cuales ha sido víctima la población civil situada en los territorios de Lubero y Beni; y también en las ciudades de Beni y de Butembo. Su comunicado mencionaba explícitamente que los ataques del ejército FARDC contra los civiles habrían sido motivados por una presunción relacionada con un eslogan ideológico estipulando que “todos, de la etnia nande son partidarios de la milicia Mai-Mai”. Esta denuncia explícita no puede ser gratuita. En efecto, los datos considerables accesibles en las asociaciones y organizaciones locales apoyan ahora la tesis de una conspiración de genocidio fomentado por el gobierno actual contra los habitantes de Beni-LUbero, con unos fines plíticos.

3. Alerta falsa de los partidarios de los manejos políticos trágicos.

Señor Siwako Poley, colaborador de Bwambale Kakolele (en su vez colaborador de los oficiales ex- M23, de los Servicios Congoleños de Información y de muchos lugares políticos colaboradores del poder de Kinshasa), hace una alerta falsa sobre una pretendida “detención, el día 4 de octubre, en la frontera entre RDC y Uganda, de mucha centena de personas armadas con machetes y armas de fuego; que, según él, se dirigían en hacia el territorio de Beni en fin de perpetrar unos masacres contra la población civil”. Haciendo cita falsa a la West TV de Mbarara en Uganda como fuente de información, él menciona que las personas detenidas serían reclutadas entre el territorio de Beni y el distrito de Kasese en Uganda. Sus alegaciones fueron refutadas en seguida por las fuentes de información de la sociedad civil del territorio de Beni en el sitio mismo y el servicio de media ugandesa invocado anteriormente, que menciona al contrario una detención en Kasindi (territorio de Beni) de dos cazadores furtivos Ugandeses, armados con fusiles de caza y que cruzaron ilegalmente la frontera congoleña. Eso se entiende una vez más este tipo de alerta falsa destinada a preparar el espíritu de los habitantes ante la tragedia planificada de antemano y cuyo secreto consistiría en una cierta esfera política.

4. La matanza del sábado, día 7 de octubre de 2017

Está señalado, en el trayecto situado entre Kamango y Mbau, unos enfrentamientos duros entre el ejército congoleño y unos elementos de la milicia ilegal, vestidos con el mismo uniforme que los soldados de la FARDC, los cuales operaban en el sitio mismo a final de la primera semana de este mes de octubre. El día 7 de octubre, un número grande- 22 personas según el comité de seguridad de Kamango- han sido matados, muchos otros han sido secuestrados, a lo menos 10 motos han sido quemadas por aquellas milicias que se declaraban ser más irritados contra la población civil que contra el ejército congoleño mismo. Otros comprenden en seguida que los acontecimientos invocados por el general Mayor Mukutu Kiyana, auditor general de las FARDC y el Sr Siwako Poley se cumplen, no por la milicia Mai-Mai o la milicia del jefe Mumbere de Kasese tal y como lo indicaban sus alertas, pero por los verdaderos mercenarios del poder actual equipados y entretenidos con los propios medios del Estado. Un sobreviviente de esta matanza proporciona su testimonio de manera a ayudar a comprender que no podemos seguir buscando la identidad de los criminales de Beni como unos presuntos ADF: Son unos FARDC corruptos y mercenarios aliados interesadamente al régimen sanguinario, pero disfrazados en ADF.

En pleno parque nacional de Virunga, en el trayecto MBau-Kamango en sector Beni-Mbau, al Norte Este del territorio de Beni, una quincena de personas fueron ejecutados el sábado pasado, día 7 de octubre de 2017 por estos sepultadores “revestidos en uniformes de color verde pálido de los ARDC de SOKOLA 1”, afirma el testigo sobreviviente.

El poder actual lucha para poder declarar dentro de poco un Estado de urgencia.

El trayecto hecho hasta hoy consiste en:
– Sacrificar vidas humanas en Beni de 2014 hasta hoy a base de falsas tesis islamistas;
– Dirigirse hacia el Kasai después de la deconstrucción de las falsas tesis islamistas en Beni y en la demostración de los papeles claves ejecutados por los líderes del ejército en la exterminación de la población;
– Intentar jugar sobre la diversión hacia la región de Kasai y generalizar así el caos rompiendo las puertas de las cárceles y provocando la fuga de los criminales;
– Simular los ataques de la milicia Mai-Mai en los territorios de Rutshuru, Beni, Lubero, Katanga del norte, etc… para intentar jugar “hasta al final”;
– Devolver en el escenario los episodios Ne-Mwanda N’Semi;
– Poner fuego en las provincias de Katanga del Norte, Kivu del Norte, Kivu del sur y Ituri reactivando la presencia de las milicias Yakutumba, MNR, NDC, Mazembe, Cobra Matata, Raia Mutomboki, etc..) en fin de alimentar las tensiones y disparar el fuego en todas partes;
– Volver a Beni 8zona frágil) y simular ataques nuevas apuntando en dirección del pueblo porque en el Kasai el asesinato de dos expertos de la Naciones Unidas moviliza a la comunidad internacional y deja claros sus planes de amenaza con sanciones apuntadas contra las autoridades políticas y militares directamente implicadas en la fábrica de la milicia falsa Kamuina N’Sapu….

Precisiones analíticas.

Todas las tensiones entretenidas tanto en el Kivu como en el Kasai están estrechamente relacionadas con el proceso electoral en la RDC; el poder actual, a defecto de argumentos, dispara la inseguridad para intentar justificar los aplazamientos sucesivos de las elecciones.

Se puede estimar que las alertas señaladas por el General Munkuntu y el Sr Poley Siwako, han tenido como motivo principal hacer simplemente diversión. Antes de este periodo, más bien la situación estaba tranquila y ninguna fuente local hizo mención de una pretendida amenaza en las localidades del territorio de Beni. Los puntos de tensión estaban mucho más concentrados en el territorio de Lubero, a una centena de kilómetros de Beni – ciudad y territorio situado mucho más en el sur donde unas milicias Mai-Mai se enfrentan a las FARDC. En las tesis islamistas invocadas por el poder actual, sin poder conseguir disfrazar el anatema, una estrategia de “una milicia extranjera en connivencia con los actores locales” parece ser más acertada.

La inversión de la situación en la región de Kasai, especialmente por el asesinato de dos expertos de las Naciones Unidas, suscitó unos temores en el campo del poder. Las amenazas de sanciones y la apertura de las investigaciones en este sentido, motivaría el recurso a otra zona mucho más volátil, para intentar justificar la maniobra. La ciudad de Beni sería propicia a esa empresa, visto la fragilidad de la situación en el terreno desde los últimos masacres, pero también en el sentido de que el último informe del Grupo de Estudios sobre el Congo (GEC) disculpa en parte las FARDC en los ataques hechos contra la población civil en Beni, citando especialmente las implicaciones locales, como los ex-ACP.

Hay que precisar que el ex-ACP (en francés se traduce “Ejército del Pueblo congoleño”), una rama del ejército de la ex rebelión de la RCD/ML, ya no existe. Todas las unidades APC fueron incorporadas en el seno de las FARDC a través del proceso de la elaboración militar y están dispersas por el país. Si algunos ex APC siguen en Beni, es porque son miembros de las FARDC. Los casos patentes del Mayor Nzanzu Birotso Kossi (detenido en el ANR en Kinshasa) y del General Franc Emmanuel Bwambale Kakolele merecen un análisis minucioso.

Hasta su detención en el juicio de Mamadou Ndala, Nzanzu Birotso Kossi era más bien cercano a los Generales Gabriel Amisi Kumba “Tango Four” y Muhindo Akili “Mundos”. Antiguo consejero militar en la embajada de la RDC en Kampala, Kossi Birotso era él quien hacía el contacto de Gabriel Amisi y Mundos Akili en la entrega de las armas a los ADF en el valle de la Semuliki en el territorio de Beni (según las fuentes locales).

Durante su detención en Beni, no había sido explícitamente interrogado sobre su papel en el apoyo de los grupos armados en Beni, especialmente en la provisión en las armas y municiones a los grupos armados locales. Bajo presión de Gabriel Amisi, la corte había precipitado su condena y su transferencia en Kinshasa sin que le hayan interrogado suficientemente. Los Generales Amisi Kumba “Tango Four” y Muhindo Akili “Mundos” son más bien rodadores cercanos al régimen de Kinshasa. Ellos habrían presionado la corte en el asunto Mamadou Ndala, en fin de salvarse de una implicación y condena potencial.

En cuanto a Bwambale Kakolele conocido como “Ágila blanco” o “Aigle blanc” en francés, de vez en cuando Frank, antiguo mercedario en Sudán en la cuenta del ejército ugandés, habiendo pasado por el ACP, el CNDP y el M23, él es también colaborador del gobierno de Kinshasa. Viviendo pacíficamente en Nairobi – Kenya, se proclama líder de un grupo armado denominado Movimiento nacional para la revolución (MNR) y operando militariamente en Beni y Lubero kivu norte y en el territorio de Irumu en Ituri. En el año 2011 él ganaba oficialmente su campaña en Beni y en Butembo por la cuenta de Joseph Kabila. Fue el único oficial de las FARDC que podía hacer su discurso popular con los símbolos y el uniforme del PPRD, partido de Joseph Kabila.

Varias veces interpelado entre los años 2013 y 2015 y repatriado en Kinshasa, él fue siempre libre de moverse y nunca compareció ante la justicia. Su presencia en la parte Este sería más bien una empresa criminal al servicio del poder a fin de justificar todo cuanto refiere a las armas.

Recomendaciones

1. Es urgente investigar y alertar profundamente sobre todo peligro de genocidio o de nuevas matanzas en series en esta parte de la RDC. Hacer lobby por unas investigaciones internacionales e independientes en Beni queda un asunto de actualidad. Es una urgencia de grande necesidad continuar de insistir. Las audiencias dilatorias e ineficaces en este sentido nunca permitirán levantar el velo completamente. He aquí de nuevo que el monstruo vuelve y quizá con ardor.

2. La restructuración, ver también el relevo de la cadena de mando en las operaciones SOKOLA y de todas las unidades operacionales en la región de Beni-Lubero serían de importancia capital. Es lo mismo con las demás autoridades políticas, administrativas y de seguridad (ANR, DEMIAP, etc…). Las diversas implicaciones en el fomento de la seguridad se superponen.

3. La región de Ituri no escapará: las últimas noticias recibidas de la sociedad civil local dan de manifiesto una estigmatización de los conflictos interétnicos por los actores políticos colaboradores del poder. El régimen actual mantiene muchas bombas a tiempo cuya:
– Política de invasión es chocar a los autóctonos con los inmigrantes ruandeses en Tchabi y Boga que revindican el derecho de la tradición y político en rivalidad con la población local, estos inmigrantes fueron protegidos, e incluso sobre armados por el poder de Kinshasa.
– Excitación de las etnias Hema y Lendu es desterrar sus hachas de guerra inter étnica;
– Estrategia es crear nuevos hogares de conflictos intercomunitarios allí donde estos conflictos no existen todavía;

4. Todos los problemas, tal como vienen mencionados, en su relación con las maniobras de mantenimiento de Kabila en el poder y sus implicaciones subregionales, deben ser escrutados por las instancias continentales y subcontinentales en fin de ver establecerse las responsabilidades correspondientes.

©Beni-Lubero Online.

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