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Petición para la repartición del Nord-Kivu: los fondos del complot

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Al correr del tiempo se observa cómo la sucesión de los acontecimientos en la R.D. del Congo en general, y en el Este del país en particular, ha trazado cada vez más el cuadro en el que se puede distinguir la identificación de los verdaderos congoleños y, al lado de ellos, la de las personas que, diciéndose de esta patria, no se apegan a ella más que para chupar su riquezas y sus delicias.


En este cuadro es donde la petición lanzada recientemente por algunos individuos que se dicen líderes de la comunidad Hutu, alimenta las opiniones de los ciudadanos congoleños por toda la extensión de la República. Sondeando los cuatro costados del país, no se recoge más que estupefacción ante esta petición que pide la partición del Nord-Kivu, concebida únicamente sobre una base de discriminación étnica.
De entrada, algunos comprenden mejor el desvele del secreto que se oculta detrás de las recientes declaraciones del Jefe del Estado ante sus diputados en la cita de la Unión Africana, contra una comunidad local, en vista de que la justificación del lanzamiento de la petición en cuestión retoma los mismos términos llenos de odio y rencor.

Objetivo

Cuando se inquiere cuál podría ser el objetivo de la petición lanzada para la escisión del Nord-Kivu en dos provincias, no se encuentra en absoluto una preocupación por la cohesión intercomunitaria, ni por el desarrollo integral y armonioso de los pueblos, ni por una paz duradera siempre rechazada para más tarde; sino que se puede percibir más bien sin esfuerzo alguno el deseo de una posición política y la avidez de quienes lo promueven.

Una arrogancia expresiva hacia las demás comunidades

Los fuertes de la composición de esta petición que divide al Nord-Kivu son bien conocidos. Son actores de este tipo de teatro trágico desde hace largo tiempo; ya que sus obras han sido bien evidentes desde la época del RDC/Goma (Junta Congoleña por la Democracia) hasta estos días, pasando por el FLEC (Fuerzas para la Liberación del Este del Congo), el CNDP y el M23. A la cabeza de sus promotores se encuentra hoy, entre otros, el Sr. Eugene Serufuli Ngayabaseka, antiguo gobernador del Nord-Kivu, el Sr. Azarías Ruberwa, antiguo presidente del RDC/Goma, el hombre de negocios Ngezayo, etc. quienes, orgullosos de beneficiarse del apoyo del Sr. Joseph Kabila, presidente, y del general Paul Kagame, de quienes son marionetas, se dirigen a las restantes comunidades del Nord-Kivu con desdén.


Estos últimos saben mejor que nadie hasta qué punto casi todas las comunidades del Nord-Kivu, diferentes de las de lengua ruandesa, se oponen al plan de repartición de su provincia; pero los iniciadores, llevados por la ambición de mando y de explotación, se ríen de eso. Por otra parte, incluso en el seno de la comunidad de lengua ruandesa, todo mundo no aprueba esa maquinación para provocar la partición de la provincia. El liderazgo de la comunidad Hutu ha tomado a las poblaciones de su base como rehenes, con el apoyo de los regímenes en el poder en Kinshasa y en Kigali.

Los verdaderos móviles de la partición del Nord-Kivu

El presidente Joseph Kabila, en su desempeño político a la cabeza de la nación congoleña, ha esperado siempre volver a establecerse a la cabeza de un Estado, por no decir de un « Reino », al Este del país, en concreto en el Nord-Kivu, para desencadenar la balcanización del país. Pero se dio cuenta de que la comunidad más mayoritaria de la región se ha revelado como un obstáculo ante esta ambición. Entonces, espera sobrepasar el desafío organizando la asfixia y la debilitación del gran Nord-Kivu, sosteniendo las masacres, la expulsión de los autóctonos por inmigrantes mal intencionados, la violencia y la inseguridad de todo tipo. Ahora se ha dado cuenta de que esta sádica estrategia no ha conducido al resultado esperado.


Desde entonces, está muy preocupado por este fracaso que le lleva a perder influencia sobre una provincia que es demográficamente la segunda potencia, tras la ciudad de Kinshasa. Sí, el Nord-Kivu es una potencia demográfica y económica que Kabila teme, aun sabiendo que es la comunidad « YIRA » Nande, frecuentemente identificada con los territorios de Beni y de Lubero, la que constituye el centro de gravedad, tanto en el aspecto demográfico como en el económico. Por eso piensa él que dividir esta provincia daría un nuevo golpe mortal al gran Nord-Kivu, del que no oculta el odio.


En cuanto a las marionetas Hutu, han debido morder el anzuelo de la trampa y la corrupción del Presidente de la República, por la única razón de que esperan aprovecharse de esta oportunidad para espantar a los « YIRA », los « Munande » de la tierra de sus antepasados, y de crear un conflicto intercomunitario para proseguir con el plan genocida de los Yira, sacándolos del Nord-Kivu. ¡Qué ingenuidad! Parecen olvidar pronto que son los mismos Kabila y Kagame, cuyo estandarte de la balcanización alzan hoy, y que ayer los trataban de « interahamwe » genocidas, de bárbaros y de salvajes, para mantener una campaña de insulto contra ellos como apoyo de su poder ante la opinión mundial.


Resumiendo, la petición para la partición del Nord-Kivu, vulgarizada estos días, no es sino una de las etapas del esfuerzo de Joseph Kabila en su preocupación por balcanizar la R.D. del Congo. Es una estrategia que se añade a la lista de las masacres de Beni, las masacres de Kasai, las masacres de Djugu en Ituri…
¡Que los congoleños dignos de este nombre saquen las consecuencias que se imponen!

Théophile JUAKALI B.
Goma

©Beni-Lubero Online.

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