Un campesino de Beni, antiguo estudiante de Lovanium, le escribe a Etienne Tshisekedi: ¡No caigas en sus trampas! Colocado

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Carta abierta a Etienne Tshisekedi wa Mulumba

Querido Ya Tshitshi,

Saludos.

Antes de empezar a leer mi carta, hazme un favor: guardemos juntos un minuto de silencio en memoria de nuestros hijos e hijas que son asesinados, no solamente en Kinshasa, sino en toda la extensión de la República. Entre esos muertos figuran mi mujer, mi hija y mi yerno. ¡Gracias!
Me parece que es así como te llaman ahora tus íntimos. Permíteme pues que me dirija a ti, yo también, en esos términos, Ya Tshitshi, lo mismo que tutearte, y eso por varias razones.

Un cierto 11 de Octubre de 1966

Primeramente, somos de la misma generación. En efecto, yo nací en 1933. En ese sentido, ¡tú eres mi hermano mayor! Igual que tú, considero que somos testigos de nuestra historia desde la época colonial, pasando por los años de la independencia, hasta la recolonización actual de nuestro país. Como tú, estudié también en Lovanium, pero con una diferencia de talla: ¡tú fuiste el primer Doctor en Derecho de nuestro país!

Por mi parte, tres años antes había vuelto a mi tierra empleado en cargos administrativos del Estado. Nos reunió al fin un acontecimiento, y no de escasa importancia, que estoy seguro vas a recordar, un cierto 11 de Octubre de 1966 en Beni. ¡Lástima! Si estuviese a tu lado te rogaría que me dijeses qué te recuerda esa fecha. Pues bien, ese día ocurrió un suceso único, no sólo en el mundo, sino también en la historia de nuestro país: un sacerdote joven fue consagrado obispo, ¡se llamaba Monseñor Emmanuel Kataliko! Sí, un acontecimiento único, ya que se trataba del obispo más joven de la Iglesia católica romana.
Ironía del destino, tú eres de su mismo año, ya que él también nació en 1932. Si bien recuerdo, tú eras ministro del Interior y de asuntos culturales. Y es a ese título que representabas al Presidente Joseph Désiré Mobutu Sese Seko Kuku Ngbendu wa Za Banga en la ordenación episcopal de nuestro hermano Emmanuel Kataliko. Durante las diferentes ceremonias yo no estaba sentado, como tú, en primera fila, sino sólo en la comida. Nos llamaban aún evolucionados. ¡Qué triste lenguaje! Sin embargo, fue eso lo que me valió el honor de saludarte personalmente.
No te he vuelto a reconocer

No sé si habrás tenido tiempo de leer la carta que le dirigí a la Procuradora de la CPI. Antes de ayer escuché por la radio de la Monusco que la Señora Procuradora sigue los acontecimientos de las masacres que desangran a Beni, y que el respectivo expediente está bien estudiado en su oficina. Hay que saber contentarse en la vida con pequeñas cosas. Esto me alegró, pues tengo la sensación de que sí le llegó mi carta, aunque no lo haya reconocido explícitamente. Estoy esperando ahora los resultados, si Dios me concede vida.

Pero para serte sincero, debo confesarte que me arrepiento ahora de haberle escrito antes que a ti. Creo que debiera haberte escrito a ti primero, antes de dirigirle esa carta, ya que escribirle a ella antes hace pensar que la solución de nuestros problemas ha de venir del exterior. Siendo que todo depende de nosotros en primer lugar. Tus palabras de ayer en la radio de la Monusco me han convencido completamente.
Recordando, en mi carta a la Procuradora me indignaba de que sus palabras daban a entender una total indiferencia hacia el genocidio del Este, y en particular en Beni. ¡Cómo si nuestras mujeres, nuestros esposos, nuestros padres y madres, nuestros hijos, nuestros hermanos y hermanas degollados y asesinados, no valieran tanto como los queridos hermanos y hermanas matados el 19 de Septiembre en Kinshasa! Sí, esto es lo que siento en estos momentos, desde que escuché tus palabras por la radio de la Monusco. En ningún momento hiciste referencia al genocidio de Beni. A menos que esa radio haya censurado tu discurso. Francamente, ¡no te reconocí en tus palabras! ¿Será ya el peso de la edad?

¡No caigas en sus trampas!

Como los demás, pareces ignorar el genocidio que padecemos acá en el Este, sobre todo en Beni. Querido Yaya Tshitshi, ¡no caigas en sus trampas!

Estarás de acuerdo conmigo, si me atrevo a afirmar que hasta ahora este genocidio no ha estado jamás en el centro de las preocupaciones de nuestras instituciones de la República. Ya que, desde que comenzó (hace dos años día por día el 2 de Octubre de 2014), ni la Presidencia, ni el Parlamento, ni el Senado, ni el Procurador de la Justicia han movilizado al conjunto de la población congoleña a levantarse como un solo hombre para poner fin al genocidio que agrede aquí en el Gran Norte del Nord-Kivu. Muy al contrario: guardan un silencio cómplice ante la invasión de nuestro territorio por fuerzas extranjeras. El último caso remonta a la importación de rebeldes sudaneses en Ituri y en el Nord-Kivu. Y hasta el día de hoy nadie se ha levantado contra esa traición, para exigir el arresto de los autores, al mismo título que la violación de la Constitución.

Pero no sólo son esas instituciones oficiales. Nuestros políticos, incluyendo los de la oposición, nunca hicieron de este genocidio, ni de la invasión de nuestro país, su caballo de Troya.
¡Todos, tanto los de la oposición como los de la mayoría, tienen los ojos vueltos hacia Kinshasa para pillar el país y llenarse los bolsillos! ¡El resto no les interesa!
Los acontecimientos del 19 de Septiembre son una prueba. Pero entendámonos bien: ¡yo condeno esas matanzas! Odio ese poder que no le permite a la gente expresar su hartura. Me indigno contra toda violación de la Constitución y, en este sentido, Joseph Kabila ya no tiene valor a mi vista, ya que desde 2011 su proyecto no consistió jamás en convocar elecciones, conforme a la Constitución, en la fecha del 19 de Septiembre de 2016. Y quienquiera que se coloque, o se haya colocado, tras ese proyecto, sea congoleño o no, se volvió para mí un mukumbira, o como se dice en mi idioma un paria. Y del mismo modo, tampoco puedo soportar a cualquier político cuyo programa consista en el adagio « ¡quítate de ahí para que me ponga yo! »
¡Tshitshi, no caigas en sus trampas! Tú sigues cuanto ocurre en el Palacio de la Nación. Parece que el genocidio del Este no figura en sus agendas. Jamás se sienten concernidos en sus conciliábulos, de cerca o de lejos, por la situación en el Este

¡El país es más amplio que Kinshasa!

Querido Yaya, ¡te animo en tu lucha política por la liberación de nuestro país! Pero recuerda una cosa, si quieres que tu lucha tenga éxito: ¡el país es más amplio que Kinshasa! Lo voy a decir con otras palabras:
– la violación no consiste sólo en la Constitución y en sus atornillados artículos. La entrada de tropas extranjeras sobre el territorio nacional, sin el aval del pueblo, es una violación de la Constitución.

– las matanzas de Kinshasa son una violación de la Constitución al mismo título que el genocidio del Este de la República. Todo un pueblo de la República Democrática del Congo es masacrado voluntariamente por aquellos mismos que están encargados protegerlo. Yo soy testigo de eso. Comprenderás ahora por qué reclamamos aquí en Beni una encuesta internacional y neutral. Las imágenes son horribles. Espero que las hayas visto. Nos transportaban en sus vehículos como a los animales que llevan al matadero. Ya sabrás que no he podido volver a comer carne desde hace cierto tiempo, a fuerza de participar en los entierros de los míos, cuando tienen la suerte de no ser echados en fosas comunes o arrojados al río Semuliki, como fue el caso durante los últimos masacres de Rwangoma o de Kasinga.
Me he enterado de que las familias de las víctimas del 19 de Octubre recibirán una compensación por valor de $5.000 dólares. Al oír eso me hubiera dejado llevar por la cólera, ya que desde 2014 jamás vino el régimen al Este para compensar a los nuestros, ¡más de 1.500! Pero así tiene que ser. No se puede evaluar un genocidio en términos de dinero. ¡El genocidio no tiene precio!
Los puntos que se deben inscribir al orden del día en el diálogo que anuncias

¡Querido Yaya Tshitshi, no caigas en sus trampas! Si creemos a la radio de la Monusco, tú llamas a los kinois a que permanezcan vigilantes hasta el día en que comience el verdadero diálogo.

Mira, un consejo de un antiguo de Lovanium: Si quieres que tenga éxito el diálogo, y que todo el pueblo congoleño acepte las orientaciones, hazlo diferente. Muéstrale al pueblo que su futuro no se juega únicamente en Kinshasa, que todo diálogo, toda acción, todo lobbying que no mantenga como orden del día, como refrán, más que el calendario electoral está confinado al fracaso. El retiro de las fuerzas extranjeras de la RD del Congo, el fin del genocidio y de la invasión al Este, la encuesta internacional y neutral para detener a los autores y a sus cómplices, mira cuántos puntos que deberían movilizar también al pueblo congoleño, tanto el 19 de Octubre como el 19 de diciembre de 2016, y figurar en los acuerdos a firmar, llegado el momento.
Sobre este tema, ¿podría preguntarte por qué has elegido la fecha del 19 de Octubre como la próxima etapa en que le vas a sacar carta roja a Joseph Kabila? Para nosotros acá, esa fecha es emblemática: fue precisamente un cierto 19 de Octubre de 2012 cuando nuestros tres sacerdotes Edmond, Jean-Pierre, y Anselme fueron secuestrados. Representan ellos una inmensa multitud de más de 2.000 personas que han sido secuestradas estos últimos años, y de las que seguimos sin noticias.

¡Acuérdate de lo que habías dicho en Beni el 11 de Octubre de 1966!

Quisiera pues terminar esta carta con tus palabras, en ocasión de la ordenación episcopal de Monseñor Emmanuel Kataliko, aquí en Beni. Te veo aún mirar a la gente dejando el papel. No sé si fue después de la comunión o durante la comida. « Les voy a decir una cosa: ¡hoy Beni es en cierto modo la capital del Congo! Sí, el porvenir de nuestro país se está escribiendo aquí! » Sólo hoy, viendo todo lo que pasa, alcanzo a medir la gravedad de esas palabras. Tus palabras me recuerdan la historia reciente de nuestro país: fue en Beni donde comenzó en 2002 la unificación del país que estaba dividido entonces en « republiquitas »

Sí, el porvenir de la República Democrática del Congo se está jugando en estos momentos, no sólo en Kinshasa sino también, y sobre todo, en el Este, especialmente en Beni. ¡Hace más de 50 años que ya lo habías dicho tú! Sí, Beni se va a salvar, y la RD del Congo va a continuar existiendo como un solo país. O desaparece Beni, y la RD del Congo cesa de existir como nación. Pareciera que la historia te alcanza, Yaya Tshitshi. Empieza a repetirlo bien alto, en toda circunstancia, en viaje, en casa, durante tus reuniones, y hasta cuando duermes. Inscríbelo en tu programa de combate. Ya sea en el país o en el extranjero. ¡Sí, eh, que la lengua de todo político se le pegue al paladar, si no se acuerda de Beni, gritaría hoy el salmista!
Parece que has cambiado de partido político. Te has convertido ahora en presidente del Rassemblement. ¡Lindo programa, a priori! Con tal de que recoja también las aspiraciones de las poblaciones del Gran Norte.

Mutsuva Malighe Wa Luholo
Kasabinyole-Beni

PS: Ya sabes bien que el correo no funciona en nuestro país. Paso por el mismo canal que utilicé antes, cuando le escribí a la Señora Procuradora. Si quieres contestarme, pasa por la radio de la Monusco. Al menos en ese punto nos presta servicio.

©Beni-Lubero Online

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