Ne Muanda Nsemi, le chef politico-religieux de Budu dia Kongo

Evasión de Makala (Kinshasa): ¡Un soldado de la Guardia Republicana revela un secreto picante!

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Le Dice el adagio que nada hay oculto bajo el sol. El testimonio de un soldado, actor en la escena del presunto ataque contra la prisión de Makala, en la fecha del 17 de mayo de 2017, le abre la barriga a la boa. Esta lengua indiscreta, cuyo anonimato conviene guardar para protegerlo de los vapores de los comanditarios de la escena, desenreda el secreto más sensible de dicho montaje del modo siguiente:

Del organizador a la operación

Todo se orienta hacia la hipótesis de varios observadores que ya dudaban a priori que se tratase de una operación del grupo Bundu Mayala, haciendo recaer todas las sospechas sobre los responsables políticos y de seguridad, al más alto nivel, de la jerarquía del país. Nos hallamos ante los mismos actores de criminalidad, con vuelta a escena de tristemente célebre « héroe nacional » el asesino de Floribert TCHEBEYA, y de Fidèle Bazana, es decir el general John Numbi.

Este último montó el plan de operaciones que se debería realizar contra la prisión de Makala, es decir al ataque y la evasión. El comando de esta acción estaba compuesto por un equipo de militares ruandófonos Tutsis, a los que se asociaron algunos elementos de Bundu Mayala que acababan de ser corrompidos con dinero. Por otra parte, esta realidad permite comprender mejor lo que se ha constatado igualmente en la liberación de otros miembros de Bundu Mayala de la prisión de Ndolo (Kinshasa) sólo dos días más tarde, al día siguiente de la evasión de Makala.

Filtrar a Ne Mwana Nsemi con destino a Kigali (Ruanda)

Prosigue el testigo con el escenario. Los elementos de Bundu Mayala que ha sido utilizados, tras corrupción, han sido infiltrados en primer lugar en la celda de Ne Mwana Nsemi para persuadirlo que acababan de organizar una operación para liberarlo de su detención. Al precipitarse a través de la confusión que se originó mientras se desarrollaban los hachos (rotura de puertas, disparos de armas, incendios…), se encontrará entre las manos de los militares muy armados que los esperaban en el exterior. Inmediatamente sus verdugos ponen manos a la consigna de embarcarlo con destino al aeropuerto de Nd’jili (el aeropuerto internacional de Kinshasa).
Nuestro testigo ha querido asegurarse de lo que acababa de oír (« destino: el aeropuerto »), y tuvo el cuidado de contactar a uno de sus colegas destinado en el aeropuerto de Nd’jili para verificar la continuación de la historia. Le informaron entonces que hacia las 5 de la mañana un equipo llegó al aeropuerto bajo la forma de escolta expeditiva. Este equipo se dirigió a un aparato de la compañía GOMAIR mediante movimientos muy sospechosos de empujones y golpes. Luego de un embarque express, este aparato despegó inmediatamente con destino a Kiagali, según la confirmación de un agente de dicha compañía. Desde entonces, nuestra fuente se tranquilizó de que Ne Mwana Nsemi había ciertamente llegado a Nd’jili, desde donde lo forzaron a tomar la dirección de Ruanda.

¿Ne Mwana Nsemi, está vivo o muerto?

Hasta hoy es un misterio la suerte exacta de Ne Mwana Nsemi. Es particularmente difícil afirmar que todavía estaría vivo, o si ya hubiera sido ejecutado. Hasta el presente, el gobierno congoleño continúa a mantener el engaño de que se evadió de Makala, como resultado de los ataques que allí dieron sus adeptos, y que continuaría profiriendo amenazas e injurias contra el poder en actual. Debería pedirse a las autoridades del país que paren esa mentira, mientras no puedan dejar oír oficialmente una voz activa del interesado en los medios, como prueba de que está vivo y libre en alguna parte.

Conviene resaltar que la estrategia de filtrar hacia Ruanda a los adversarios de la alianza de Kigali con sus marionetas congoleñas no es una historia que hubiese comenzado con la deportación de Ne Mwana Nsemi. Otros congoleños nacionalistas habían sido ya castigados antes que él con ese tipo de táctica, y se presentaron como un escenario de accidentes o ataques armados. Entre las víctimas de esta sucia forma, ya citamos al general Kisasu Ngandu quien, después de haber sido atacado y secuestrado en el camino entre Goma y Rutshuru, fue llevado a Kigali para padecer allí el último suplicio; su vehículo fue incendiado y quemado, pero él no estaba dentro. Más tarde el gobernador de Goma, Kanyamuhaga, tendrá la misma suerte. Y la lista es mucho más amplia de lo que se podría detallar de manera exhaustiva.

NGUNDU MWILA
Kinshasa

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